Centre Tecnològic Forestal de Catalunya.
Pujada del Seminari, s/n. 25280 SOLSONA.
Última actualización: 1.febrero.2004.
Existen en el mercado multitud de libros, guías, manuales, artículos y comunicaciones acerca de la truficultura. En esta página hemos querido hacer una síntesis y una comparación de las recomendaciones publicadas.
Agradeceremos cualquier sugerencia que nos ayude a mejorar esta página en próximas actualizaciones.
Hemos organizado la información en base a cuatro apartados:
Aptitud del terreno.
Plantación.
Trabajos de mantenimiento.
Rentabilidad de una plantación trufera.
Bibliografía sobre el cultivo de trufa.
La aptitud trufera de una zona viene determinada por sus condiciones geográficas, climáticas, geológicas, edafológicas y bióticas (24).
En España las truferas naturales se citan a 700-1400 m (19), 700-1500 m (1) y 300 -1500 m de altitud (8) (10). En Navarra hay truferas entre 100 y 1000 (24), en la Comunidad Valenciana desde los 800 m hasta altitudes superiores a 1400 m (24) y en las zonas de Morella y Teruel se encuentran entre 800 y 1000 m (27). En Francia hay truferas entre 100 y 1500 m (14) (15) (1) (21) (23) (27), aunque la mayoría están entre 150 y 400 m (12) (27). En Italia, las truferas aparecen desde 400 hasta 900-1100 m de altitud (15)(18).
En el Norte de la Península Ibérica, la trufa prefiere exposiciones Oeste y Sur, nunca Norte (8) (10) (11) (15) (17) (21) (24) , aunque cuando nos dirigimos hacia el Sur, existe una tendencia hacia exposiciones más umbrosas (14). Así, por ejemplo, en Castellón hay más orientaciones Norte (20) (27 ).
El rango ideal de pluviometría para la trufa sería de 600-800 (16) ó 500-900 mm/año (1) (21). En las zonas de producción natural inventariadas en la provincia de Soria, las precipitaciones anuales oscilan entre 425 y 650 mm/año (14). Hay autores que sugieren como óptimas precipitaciones medias de 875 mm/año (10), o rangos de 600-900 mm/año con primaveras de al menos 50 mm y 100 mm entre julio y agosto (24). Para otros autores, el límite inferior estaría situado en sólo 300 mm/año (8). En Nueva Zelanda, se citan truferas en un rango de lluvia de 525-1600 mm (13). La amplitud observada en Francia y en Italia es de 600-1500 mm/año (22).
TABLA 1: Rangos de temperaturas propuestas como óptimas para la trufa.
|
Temperatura media anual (ºC) |
11 - 14 (21) (24) |
|
Temperatura máxima del mes más cálido (ºC) |
23 - 32 (21) (24) |
|
Temperatura media del mes más cálido (ºC) |
<20 -
22 (24) 16,5 - 22
(22) |
|
Temperatura mínima del mes más frío (ºC) |
-2 - -6 (21) (24) |
|
Temperatura media del mes más frío (ºC) |
>2 (21) (24) 1 – 8 (22) |
|
Temperatura máxima absoluta (ºC) |
35 - 42 (21) (24) |
|
Temperatura mínima absoluta (ºC) |
-9 - -25 (21) (24) |
Son preferibles los terrenos del Secundario-Mesozoico: Triásico, Jurásico o Cretácico, con preferencia del Jurásico superior (8) (24) (25) (22), aunque también son aptos los sustratos aluviales de la época cuaternaria(3) (12) (17) (22).
La trufa se desarrolla sobre suelos calcáreos de 10-40 cm de profundidad(20) del tipo rendzina, calcosoles y calcisoles(17) (25). Para cultivar trufa en suelos ácidos sería necesario aportar enmiendas para aumentar el pH(11) (12).
TABLA 2: Características de los terrenos recomendados para el cultivo de trufa negra.
PARÁMETRO
|
RANGO
|
|
pH
|
· 7,5 - 8,5 (17)
(24) (28) (3) (20)
· 7,5 – 8,4 (22) · 7 - 8,5 (8) · En Francia, a pH <7,9 crece
mejor Tuber brumale y a pH>7,9 T. melanosporum (6) |
|
Materia
orgánica oxidable (%) |
· 1,5 - 8 (17) (24)
(28) (12) · 1 - 8 (8) (22) · 1 – 10, con valores medios de 4 (21) · 2 - 8 (18)(20) · Óptimo estaría próximo a 3 (1) · En Italia, las zonas truferas
tienen un máximo entre 1,5 - 3 (15) · En Francia, entre 4 - 8 en el
sudoeste y 1,5 - 4 en el sudeste (26) |
|
Calcio
intercambiable (% óxido cálcico) |
· 0,5 (24) · 0,4 - 1,6 (17) |
|
Caliza
total (%) |
· 10 - 75 (24) · 1 - 70 (17) (26) con media entre 20 - 56 (25) y mínimo del 8 (28) · 1 - 76 (18) · En
Com. Valenciana entre 0,95 – 34,8. La caliza activa recomendada está entre
0,1 – 30 (20) · En
Italia entre 4 - 40 (15) |
|
Nitrógeno
|
Nitrógeno
(Kjeldahl) (%): · 0,1 – 1 (20) · 0,1 - 0,3 (6) (17)
(24) (26)(28) Nitrógeno total (g/kg): · 1,04
– 2,16 (22) |
|
Fósforo |
· Fósforo total (%) 0,1-0,3
(2) · Fósforo asimilable (Olsen) (ppm) 12
- 18 (24) |
|
Potasio (%
óxido potásico) |
· 0,005 – 0,05 (20) · 0,01 - 0,03 (6) (17)(24)(28) |
|
Magnesio
intercambiable (%) |
· 0,01 - 0,03 (17) (28) (26) · Nunca
menor de 0,01 (24) |
|
Textura |
· Suelos francos (20),
franco-arcillosos (20) (22),
franco-limosos (20), franco-arenosos (20) o
arenoso-francos (22). · No muy arcillosos ni
excesivamente arenosos, limosos, limo-arcillosos o limo-arenosos (12)
(25) · Suelos
con más de un 40 % de arcilla son habitualmente desaconsejados para la
truficultura (26) · Suelos
con un contenido de arcilla <46,2% (18) |
|
Estructura |
· Granulosa o grumosa (8)
(25) |
|
Ratio
C/N |
· 5 – 20 (20) · 8 - 12 (25) (28)
(22) (26). · Hasta 14 (15). · 8 - 15 con óptimo 10-11(1)
(6) (8) (16) (3) (12) |
Los parámetros críticos para el buen desarrollo de la trufa son aún objeto de debate. Así, algunos autores (22) opinan que el potasio y el magnesio intercambiable tienen contenidos muy variables en suelos truferos, por lo que no presentan un interés particular para estimar el potencial de un terreno para el cultivo de trufa negra. El contenido en fósforo total (%), tampoco parece tener interés, debido a que la trufa capta fósforo no asimilable por las plantas (22).
Preferentemente cereales, forrajeras o leguminosas (20). También se admiten como buenos precedentes viña y frutales(25) (26) (27) (28) y en general antecedentes de cultivos endomicorrícicos. En el caso de cultivos leñosos es importante comprobar el estado sanitario de las raíces. Una infección del hongo patógeno Armillaria sp. podría afectar seriamente la plantación. Otros autores recomiendan una “limpieza biológica” del terreno a base de plantaciones durante uno o varios años de especies cerealísticas o forrajeras(28).
Los huéspedes que forman micorrizas con Tuber melanosporum son encina (Quercus ilex sp. Ilex, Q. ilex sp. ballota), robles (Q. faginea, Q. pubescens), coscoja (Q. coccifera), avellano (Corylus avellana), cistos y jaras (Cistus albidus, C. incanus, C. laurifolius, C. salvifolius) y algunas especies de los géneros Pinus, Larix, Cedrus, Betula, Carpinus, Tilia, Ostrya, Populus, Fagus, Castanea, Salix y Fumana (20) (21) (24). En Italia, los enebros también aparecen citados como huéspedes (15).
Hay pocas plantas que resistan al quemado. Entre ellas, se cita el cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb), cornejo (Cornus sanguinea), enebros (Juniperus oxycedrus, J. communis), el sedum (Sedum altissimum) o la festuca (Festuca rubra) (16) (17) (24) y en climas más suaves ocasionalmente Ulex parviflorus (17) (25). No obstante, otros autores (17) (25) señalan al cornejo como especie desfavorable a la producción de trufas.
Para poder realizar la plantación hay que preparar el terreno, comprar la planta y plantar en la fecha adecuada eligiendo previamente la densidad de la plantación.
La preparación del terreno dependerá esencialmente del modo de gestión del suelo escogido durante los primeros años (fase de preproducción) así como del estado en que se encuentra la superficie del terreno antes de plantar (22).
Es importante hacer una labor profunda para romper la posible suela de labor y favorecer el drenaje y la aireación con subsolador, arado de vertedera o chisel, y después una labor superficial para nivelar y afinar el terreno con gradas o cultivadores. La época ideal son los meses de verano u otoño anteriores a la plantación (8) (10) (17) (20) (21) (24) (25) (28). Se debe de realizar sobre suelo seco y sin mezclar los horizontes (22).
Por el contrario, en las parcelas en que se haya escogido un enyerbamiento y que estén suficientemente limpias para ser plantadas directamente, se conservará preferentemente la vegetación sin laborear la parcela (22). Se puede realizar un laboreo superficial en bandas de 1 metro de ancho sobre la línea de plantación (22).
Los terrenos superficiales y las tierras ligeras poco orgánicas (texturas arenosas, areno-arcillosas) y relativamente limpias pueden ser plantadas directamente (22).
Si el cultivo anterior es leñoso, se extraerán todas las raíces para evitar la proliferación de Armillaria sp u otros hongos patógenos de raíz.
En función del terreno se escogerá la planta huésped. En el mercado viverístico hay disponibles plantas inoculadas de encina, roble, avellano, jara y coscoja (8) (21) (24). Idealmente, el huésped elegido debe ser el más adecuado a la zona (22). En España, los mejores resultados se están obteniendo con Quercus ilex y parece desaconsejarse la plantación con avellanos (7), especie mucho más receptiva a Tuber brumale que encinas y robles (22), señalándose a los robles como productores menores(21). En Francia, la encina se muestra más precoz que el roble, lo que explica su mayor utilización en las plantaciones actuales (22).
La planta deberá tener un porcentaje de micorrizas de T. melanosporum superior al 30% y no podrá tener ninguna micorriza de un hongo de otra especie del género Tuber. Un bajo porcentaje de micorrizas de hongos de vivero es aceptable aunque no deseable (8) . Es fácil encontrar en el mercado planta con porcentajes de micorrizas de trufa muy superiores al 30% y prácticamente carentes de micorrizas de otros hongos. La calidad forestal de las plantas deberá ser óptima y deberán estar correctamente endurecidas, sobre todo si están destinadas a una plantación de otoño.
A la vista de las limitaciones de los servicios de certificación, es aconsejable que el agricultor lleve la planta a analizar a un laboratorio de su confianza.
Anteriormente se utilizaban marcos de plantación de 5x5 para conseguir densidades de 400 árboles/ha (8) y aún mayores de 400 – 600 (12) hasta un total de 800 plantas/ha (16). Actualmente, los marcos de plantación más utilizados son los que persiguen una densidad de 250-350 plantas/ha. Se consigue con marcos de 6x5, 6x6, 7x5, 7x7, etc (10) (20) (21) (23). SOURZAT (25) observa que con plantaciones más densas (600-1000 árboles/ha) todos los árboles producen. En plantaciones de Cistus sp. se recurre a densidades de 1x1 o 1,5x1,5 (8).
La densidad de plantación dependerá esencialmente de la fertilidad del terreno, ligada a su profundidad y al contenido de materia orgánica y de arcillas. La densidad deberá ser menor en suelos fértiles (22).
La densidad también varía según el modelo de mantenimiento del suelo, así, si se planea realizar laboreos frecuentes será deseable espaciar un poco más los árboles (22).
Según la climatología de cada región, se hará la plantación a partir del mes de noviembre hasta el mes de marzo (24) (27)(28) y hasta abril si hay problemas de heladas tardías (8) (10) (25). GRENTE y DELMAS (12) recomiendan plantar en marzo-abril, desaconsejando las plantaciones en otoño. En cambio según SOURZAT (27 pp 53), los árboles plantados en noviembre y diciembre ganan un año respecto aquellos que se plantan a finales de invierno.
Tras abrir el hoyo (12) (28) y colocar la planta remojando el cepellón previamente(28), es aconsejable regar con 3-4 litros de agua por planta (10) (24) y utilizar protectores(17) (20) (25) (27 ) o repelentes(11) si hay riesgo de ataques de animales. En suelos superficiales, es útil poner protectores tipo Tubexâ semienterrados para proteger a la planta contra la sequía (27).
a) Laboreo del terreno:
Con aperos con control de profundidad -cultivadores o gradas (nunca rotovator) (20)- a profundidad no mayor de 10-12 cm (8) (10) (12) (20) (21) (24) (28). Otros autores (15) (20) recomiendan una profundidad máxima de 5-6 cm el 1er año y no mayor de 10-15 cm el segundo año hasta el año 7º-8º. Una práctica extendida es laborear a más profundidad cerca del tronco (Hasta 15 cm) y menos en el borde del quemado(1) . La mejor época serían los meses de marzo-abril (12) (25) (27), aunque para algunos autores (26) no es tan evidente que la primavera sea la única época favorable. Según CARBAJO (5) un laboreo profundo del terreno favorece la producción de trufas.
No obstante un laboreo excesivo del suelo (3 – 4 labores o más por año) puede tener un efecto negativo sobre la estructura y la porosidad por la destrucción de los agregados y la compactación, lo que puede conducir a un efecto inverso al que se busca en truficultura y a ralentizar la actividad microbiana (22).
Algunos autores (26), han observado que el laboreo permite obtener trufas de mayor tamaño respecto a zonas sin laborear, aunque no favorece la entrada en producción y en algunas situaciones incluso puede retardarla.
En suelos arenosos o muy sueltos, la aireación natural puede ser suficiente para justificar el no laborear el suelo (22).
b) Enyerbamiento:
Puede ser natural o artificial (26) y al contrario del laboreo, el enyerbamiento favorece el desarrollo de la actividad biológica y de la microflora del suelo, actividad que más tarde será importante para el desarrollo del ascocarpo (22).
Cuando la parcela entre en producción, será interesante tener (22), una cobertura vegetal, sobre la totalidad o solamente una parte de la plantación, controlado por el pase de una desbrozadora.
c) Modelo Mixto:
Que comprenda zonas trabajadas regularmente y zonas enyerbadas (en medio de la calle por ejemplo).
d) Desherbado químico
Existe la posibilidad de usar herbicidas a base de glifosato (17) (22 pp 165) (Roundupâ) (25) (27) o glufosinato amónico (17) (Bastaâ)(27), aunque otros autores desaconsejan el glifosato (20) o indican que puede tener un impacto negativo sobre el equilibrio de la fauna y la microflora del suelo y el producto de su degradación persiste en el suelo (22). La simazina tiene efectos negativos en truferas de menos de 3 años de plantación (28).
Etapa 1: Implantación y preproducción (1º-5º año)
Es recomendable regar regularmente los primeros años hasta que se establezca el sistema radical (10) (13) (20) y, en particular, el primer año se deberían regar las plantas en caso de sequía prolongada: alrededor de 20 días según el suelo y las condiciones climáticas (viento). Aportar cantidades de agua de10 a 20 litros por planta y poco frecuentes, o de 3 a 4 litros por planta cada una, dos o tres semanas según la intensidad de la sequía (27). Un riego superior a 0.5 veces el déficit hídrico es negativo para la proliferación de micorrizas de T. melanosporum en la fase de establecimiento. En caso de no poder regar, se puede acolchar con varios materiales y no parece que sea desfavorable para el mantenimiento del hongo, pero es desaconsejable conservarlo de forma prolongada (22).
Etapa 2: Producción
Durante esta etapa se deben hacer aportaciones de 50-60 l/m2 y mes desde mayo-junio hasta agosto-septiembre (12) (17), o bien 30 l/m2 cada 15-20 días (25), 30 l/m2 cada 3 semanas (10) o entre 30-50 l/m2 por mes en función de la capacidad de retención del suelo (28), restando de estas cantidades las precipitaciones caídas (8) (25). Durante el período de julio a mediados de agosto, las necesidades de agua son muy bajas, pero en caso de sequía prolongada es recomendable un riego abundante (30 – 50 l/m2). Hacia la segunda quincena de agosto, si no hay precipitaciones, el riego debe de ser más abundante (50 l/m2 o más), pudiéndose aportar en dos veces (22). CARBAJO(4) recomienda dosis de 25 l/m2 cada 15 días durante los meses de julio, agosto y setiembre, aunque cada truficultor tiene su propia norma (17) . No obstante, un riego excesivo parece inhibir la producción de trufas (6). Actualmente se desaconseja el riego por goteo en favor del riego por aspersión (15)(22) (24) . El uso del acolchado con paja puede ayudar a mantener durante más tiempo la humedad del riego (1) (6) (20) (23).
En función del análisis de suelo previo, se puede compensar las carencias de nutrientes (17) . En plantas de escaso desarrollo se pueden aplicar 5 g de nitrato amónico (13), aunque otros autores (10) (12) (17) desaconsejan los abonados por principio, recomendándose únicamente abonados a razón de 150 kg/ha de superfosfato de cal en zonas especialmente pobres. También se pueden hacer enmiendas calcáreas de liberación lenta antes de laborear a una dosis del orden de 1000 kg/ha de CaCO3 (22). El abonado nitrogenado sería perjudicial, mientras que el abonado con fosfato puede favorecer la formación de micorrizas(1).
Los objetivos de la poda son múltiples: Limitar el crecimiento de los árboles y de su sistema radicular en condiciones vigorosas (22), anticiparse al cierre del medio (22) (26) (27), corregir anomalías del porte (26) (27) y crear las condiciones favorables al desarrollo de las trufas (22). Con la poda se consigue aumentar la luz que llega al suelo (21) (22) y facilitar la instalación posterior de un sistema de riego (25) (26), además de favorecer la recogida (28). Se recomienda aplicarla todos los años en la fase de reposo vegetativo con el objetivo de que el árbol tenga forma de cono invertido (4) (24) u óvalo (12) eliminando por tanto las ramas bajas (1) (8) (12) . Algunos autores (22 ), recomiendan hacer la poda en el período estival. Esta poda en verde consistiría en una poda ligera y en pinzamientos y afectaría el sistema aéreo disminuyendo su vigor. En climas calurosos y con fuerte insolación se puede podar la parte alta del árbol para favorecer su aireación y conservar ramas bajas, que harían sombra al suelo y permitirían moderar las variaciones de temperatura (22).
Hemos contemplado por separado los costes de implantación y los costes de mantenimiento.
Comprende la eliminación del cultivo anterior mediante pase del cultivador (opcional), marcación de las líneas de acuerdo a una densidad de plantación de 280 árboles/ha que supone un marco final de 6x6 m, la plantación, que incluye a su vez jornales de plantación, coste de planta y pequeño material, y el riego posterior de la planta en el hoyo.
El vallado de la parcela puede posponerse hasta los primeros años de producción, aunque si existe riesgo de daños causados por animales es preferible adelantarse al primer año. El coste del vallado varía en función del perímetro de la parcela y del tipo de valla. Se ha supuesto un perímetro de 300 metros lineales a un coste de 7 €/metro lineal.
TABLA 3: Descripción de las operaciones y cálculos de rendimientos para la implantación de 1 ha de árboles micorrizados con trufa negra.
|
Operación |
Horas/ ha |
Unidades/ jornales |
Coste/ hora |
Coste/ planta |
Coste/ jornal |
Subtotal (€/ha) |
|
Eliminación del cultivo anterior |
6 |
|
24 |
|
|
144 |
|
Mano obra marcación |
|
2 |
|
|
78 |
156 |
|
Pequeño material |
|
|
|
|
|
90 |
|
Subsolado |
2,5 |
|
60 |
|
|
150 |
|
Mano obra plantación |
|
2 |
|
|
78 |
156 |
|
Coste planta |
|
280 |
|
6 |
|
1.680 |
|
Riego |
6 |
|
24 |
|
|
144 |
|
Vallado |
|
|
|
|
|
2.100 |
|
|
|
|
|
|
TOTAL: |
4.620 |
Es conveniente hacer riegos de mantenimiento en verano hasta la instalación definitiva en el 5º año del sistema de riego que incluye tuberías, válvulas, microaspersores, grupo motobomba, cabezal de filtrado y caseta. Se ha supuesto una reposición del material de riego en el año 20.
Las plantaciones se han venido gestionando con un modelo de laboreo anual del terreno mediante gradeo a una profundidad máxima de 10 cm, aunque existen modelos de producción en los que no se laborea el terreno (21).
La poda del arbolado persigue aumentar la luz que llega al suelo y facilitar la recogida de las trufas. El objetivo es conseguir formas de cono invertido, para lo cual se ha supuesto podas fuertes cada 5 años, que equivaldrían a podas anuales o bianuales de menor peso.
La recogida de trufas se realiza con la ayuda de un perro trufero que tendría una vida útil mínima de 5 años y que podría trabajar en 2 ha (25). Los costes de compra de perro, alimentación y veterinario son variables en función de la tradición trufícola de la zona y pueden ascender a 2400-4200 €.
TABLA 4: Descripción de los cálculos de rendimiento de las principales operaciones de mantenimiento de una plantación de árboles micorrizados con trufa negra.
|
Operación |
Horas/ ha |
Unidades/ jornales |
Coste/ jornal |
Coste/ jornal |
Subtotal (€/ha) |
|
Riegos
manuales |
12 |
|
24 |
|
288 |
|
Instalación
material riego |
|
|
|
|
3.600 |
|
Gradeos
anuales y binas |
6 |
|
24 |
|
144 |
|
Reposición
material de riego |
|
|
|
|
1.800 |
|
Podas fuertes
|
|
4,5 |
|
128 |
576 |
|
Adquisición y
mantenim. del perro |
|
|
|
|
3.000 |
Es difícil predecir la vida útil de la plantación. La primera plantación trufera de la que se tiene constancia en España se realizó en 1968 y mantiene su plena producción y la gran plantación de 600 ha de AROTZ-CATESA en Soria con 28 años de edad aumenta cada año su producción (4) . Se ha supuesto una vida útil de 35 años a la plantación.
Las producciones medias pueden estimarse en 30 kg/ha/año (17) a partir del 10º año.
El precio que recibe el productor es muy variable. El precio medio anual pagado al recolector del periodo 1981-2003 (Figura 1) es de 246 €/kg, con un Intervalo de Confianza del 95% de 154-338 €/kg. Para realizar el cálculo de rentabilidad hemos utilizado el límite inferior del Intervalo de Confianza (154 €/kg).
El final de la plantación coincide con la corta del arbolado y la venta final de la madera calculándose a 0,042 €/kg para un crecimiento de 2000 kg/ha/año.
FIGURA 1: Precios medios de
trufa negra pagados al recolector ((24) ; Estrada com. pers.).

La rentabilidad total de la inversión inicial se calcula obteniendo anualmente los rendimientos por diferencias entre ingresos y gastos y actualizándolo a euros constantes del año inicial de implantación (Tabla 5). En nuestro caso la rentabilidad total de una ha de Tuber melanosporum en euros del año 2003 es de 36.114, lo que corresponde a un Flujo de Caja Anual Equivalente (FCAE) de 1935€/ha.
TABLA 5: Rendimiento total de 1 ha de plantación de árboles micorrizados con Tuber melanosporum. Se ha actualizado los rendimientos anuales calculando un interés anual del 4%.
|
AÑO |
CONCEPTO |
INGRESOS |
GASTOS |
RENDIM. |
ACTUAL. |
|
0 |
Coste
implantación |
|
4.620 |
-4.620 |
-4.620 |
|
1 |
Riego. Gradeo |
|
432 |
-432 |
-415 |
|
2 |
Riego. Gradeo |
|
432 |
-432 |
-399 |
|
3 |
Riego. Gradeo |
|
432 |
-432 |
-384 |
|
4 |
Riego. Gradeo |
|
432 |
-432 |
-369 |
|
5 |
Instalación
riego. Gradeo. Poda |
|
4.032 |
-4.032 |
-3.314 |
|
6 |
Gradeo |
|
144 |
-144 |
-114 |
|
7 |
Gradeo |
|
144 |
-144 |
-109 |
|
8 |
Gradeo |
|
144 |
-144 |
-105 |
|
9 |
Compra perro |
|
3.000 |
-3.000 |
-2.108 |
|
10 |
Producción.
Poda |
4.620 |
576 |
4.044 |
2.732 |
|
11 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
3.001 |
|
12 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.886 |
|
13 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.775 |
|
14 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.668 |
|
15 |
Producción.
Poda |
4.620 |
576 |
4.044 |
2.245 |
|
16 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.467 |
|
17 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.372 |
|
18 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.281 |
|
19 |
Producción.
Compra perro |
4.620 |
3.000 |
1.620 |
769 |
|
20 |
Producción.
Poda. Reposición riego |
4.620 |
2.376 |
2.244 |
1.024 |
|
21 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
2.027 |
|
22 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.949 |
|
23 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.874 |
|
24 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.802 |
|
25 |
Producción.
Poda |
4.620 |
576 |
4.044 |
1.517 |
|
26 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.666 |
|
27 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.602 |
|
28 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.541 |
|
29 |
Producción.
Compra perro |
4.620 |
3.000 |
1.620 |
519 |
|
30 |
Producción.
Poda |
4.620 |
576 |
4.044 |
1.247 |
|
31 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.370 |
|
32 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.317 |
|
33 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.266 |
|
34 |
Producción |
4.620 |
|
4.620 |
1.218 |
|
35 |
Producción. Corta
final madera |
7.565 |
|
7.565 |
1.917 |
|
|
|
RENDIMIENTO TOTAL CICLO PRODUCTIVO |
36.114 |
||
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